
El secretario de Cultura de Rosario habló del desafío que implica llevar adelante eventos como el Festival De La Patria Mía en momentos que “recuerdan lo peor del país” y desde “una ciudad distinta, donde se gestionan las cosas de una manera distinta”

Por Andrés Maguna
En esta patria nuestra, en este rincón del Globo llamado Argentina, transcurridos casi 16 meses de un gobierno autoproclamado “libertario”, empiezan a espesarse los trazos y las huellas de los daños causados por el Ejecutivo nacional. Al cansancio visible en los rostros de una mayoría creciente, a la miseria cada vez más profunda de los condenados del sistema económico, se suma el endurecimiento de una postura represiva que está logrando reinstalar sensaciones de miedo, de indefensión ante el clima de Terror que propone el poder.
Esto pudo notarse meridianamente el miércoles 12 de marzo tras la desmesurada y feroz represión de la marcha de los jubilados en Buenos Aires, cuando las impiadosas fuerzas de seguridad (instruidas para no tener piedad), al amparo de una ministra siniestra, se ensañaron con nuestros hambreados viejos y aquellos manifestantes que salieron a apoyar su justo reclamo, dejando imborrables imágenes del espanto vivido y a un fotógrafo de 35 años, Pablo Grillo, al borde de la muerte tras recibir el impacto de un cartucho de gas disparado directamente a su cabeza a corta distancia.
Claro que lo sucedido mete miedo, a qué negarlo. Un miedo instintivo, natural, lógico y compatible con el desborde, aquello que nos supera, que nos silencia, que nos lleva hacia adentro buscando el refugio de las debilidades propias, porque nos sabemos inermes, en nuestra pequeñez, ante el advenimiento del Terror planificado.
Al día siguiente de ese miércoles negro, el jueves 13, concurrí a una rueda de prensa con motivo del lanzamiento del Festival De La Patria Mía en el predio ferial de la ex Rural, donde pude conversar unos minutos con Federico Valentini, secretario de Cultura de la Municipalidad de Rosario.
Hablamos de la tercera edición del festival (ver programación completa acá), que se hará compartiendo el predio ferial con el segundo Outlet Rosario (ver aquí), que se extenderá hasta el domingo 16, y también de la situación política y social, y de cómo afecta a la provincia de Santa Fe y en particular a la ciudad de Rosario y su zona de influencia.
Desde que asumió como secretario de Cultura, hace casi 16 meses, hablé unas cuantas veces con Valentini respecto de la gestión de la cultura, de la política cultural tanto provincial como municipal (hay una buena convivencia, en esa área, entre ambos Estados, que se ha dado en llamar “acompañamiento”), y sé a ciencia cierta cuál es su visión en cuanto a la incidencia de las acciones culturales desde el Estado, pues para él no hay mejor manera de combatir el delito, la criminalidad, la inseguridad y la marginalidad que llevar a cabo actividades de masiva convocatoria, como los festivales Faro y De La Patria Mía, la Feria del Libro, Colectividades, los Carnavales, las noches de Peatonales, de Librerías, de museos y teatros abiertos, de ferias y mercados de arte, de recitales, y un sinfín más de eventos. Y ese sería el mejor modo, según Valentini, de dar la “batalla cultural” planteada en este momento histórico, en este contexto político y social que nos toca en suerte y que le recuerda “lo peor del país”, en una ciudad que él percibe “distinta”, donde la cultura se gestiona de una “manera distinta” para ayudar (a través de “tiros por elevación” como las convocatorias populares y gratuitas a celebraciones que llenan las calles de gente viva en torno de propuestas artísticas y culturales), a combatir los males del crimen y la delincuencia, persiguiendo, como dirá, a “los narcos y no a los jubilados”.
Lo que está pasando en Buenos Aires se replica en todo el país; la violencia que busca “disciplinar”, que busca la sumisión, eliminar el disenso y acallar la más mínima protesta, ya nos salpica a todos –de distintas formas, pero a todos–, incluidos los funcionarios del área que sea, y por eso Revista Belbo aprovechó el lanzamiento de un festival (pensado para honrar a la Bandera, celebrar el tricentenario de Rosario y fortalecer el sentido de las tradiciones de nuestra cultura folclórica) para preguntarle a Valentini cómo ve lo que se está haciendo desde el gobierno central para destruir los proverbiales lazos de empatía entre los argentinos:
–Respecto del momento político y social, teniendo en cuenta lo que pasó ayer en Buenos Aires, con un disparo de la policía que dejó al fotógrafo Pablo Grillo al borde de la muerte, con una brutal represión a los viejos, con la ministra de Seguridad negando todo… En ese clima instalado de miedo, incluido el miedo de los medios y los funcionarios que se traslada a una mesura a la hora de hablar de lo que sucede. ¿Cómo organizar un festival, que se llama precisamente De la Patria Mía, desde el Estado, en este marco de miedo?
–En primer lugar, esperemos que el joven fotógrafo que fue herido se recupere de la mejor manera posible. Nosotros (los funcionarios del Estado municipal) obvio que miramos lo que sucede en Buenos Aires, lo que nos angustia. Una persona, sin importar desde qué lugar ideológico se pare, si no se angustia cuando se golpea a un anciano, o con lo que pasó, deberá replantearse muchas cosas. Escenas como las de ayer no solo recuerdan lo peor de este país, sino que entristecen. A mí, en lo personal –ni siquiera en mi calidad de funcionario público– me entristece. Ayer me pasó de terminar tarde y tomarme la última hora del día, hasta la una de la mañana, para informarme, para ver lo que había pasado; y además en un país donde informarse es cada vez más difícil. Lo cual es un enorme problema. Con respecto a nosotros, somos una ciudad distinta, y eso también hay que cuidarlo en este momento. Gestionar cultura como la gestiona Rosario, con transparencia, con honestidad, con capacidad transformadora, sin que se convierta en un brazo clientelar de ningún partido político… Porque hemos hablado un montón de veces y jamás te pregunté qué pensás ni a quién votás, ni nada por el estilo. Es una manera distinta de gestionar, no solo en la cultura sino también en la salud, en el desarrollo humano, en las políticas de género. Creo que lo que está en juego, en este momento electoral, es esta manera. Ojalá que todos puedan entender que Rosario es una ciudad distinta, que se gestionan las cosas de una manera distinta, y que eso que se construye ladrillo sobre ladrillo también se puede perder de un día para el otro. También hay un gran trabajo de la provincia. Nosotros no podríamos hacer cultura en otro momento de la ciudad. La podemos hacer porque hubo una decisión política del gobernador y una decisión política del intendente de combatir el delito como se combate hoy en Rosario. Una cosa es combatir el delito y otra muy distinta combatir a los jubilados. Nosotros, desde esta ciudad, desde esta provincia, demostramos día a día nuestra responsabilidad con la cultura, y nuestra responsabilidad con combatir el delito la demostramos persiguiendo a los narcos y no a los jubilados. Esa es la diferencia.

ROSARIO MARAVILLOSA ROSARIO SENSACIONAL