
La obra unipersonal El brote, interpretada por Roberto Peloni y escrita y dirigida por Emiliano Dionisi, convirtió el teatro La Comedia en un territorio de elevación espiritual y disfrute

Por Andrés Maguna

Calificación: 5/5 Tatitos
Tengamos en cuenta, para esta nota, el clima en esta bendita ciudad de la Virgen del Rosario el viernes 27 de marzo del 2026, en la previa del Domingo de Ramos que marca el inicio de la Santa Semana. Porque el fin del verano y el comienzo del otoño, el cambio de estación, generó la característica más delirante del clima particular de la región: la humedad del aire. O mejor dicho: el aire acuático que apenas se puede respirar si logramos convertir los pulmones en branquias, y no todos los rosarinos podemos conseguirlo, así que imagínense lo que puede costarles a los foráneos, quienes sometidos a tamaña adversidad suelen padecer síntomas de enfermedades de las vías respiratorias.
Eso le pasó al actor porteño Roberto Peloni al momento de representar en el Teatro Municipal La Comedia la obra El brote, y así fue que durante los noventa minutos que duró la puesta en escena su voz tenía el clásico timbre nasal de los congestionados, sus ojos traslucían el brillo de lágrimas que denotaban el compromiso del sistema nasofaríngeo, y de su nariz manaban los mocos líquidos propios de tal estado, que el actor en vano trataba de contener con un pañuelo (que ya estaba mojado al comienzo de la función) que extraía, cada dos por tres, del bolsillo derecho del pantalón. Todo esto lo pude ver bien desde mi butaca casi en el centro de la fila cuatro de la platea.
Tengamos en cuenta también que la obra unipersonal El brote, siempre protagonizada por Peloni, lleva más de 300 representaciones a sala llena, por todos lados, desde su estreno en el Teatro del Pueblo de Buenos Aires a comienzos de 2023, y que su abigarrado guion, su dramaturgia, ingente de palabras, giros y conceptos, exigente a más no poder, reclama una entrega para su seguimiento que no puede ser sino recíproca para público e intérprete.
Teniendo en cuenta esto, ahora me da por pensar que Peloni, luego de salir a agradecer con gesto desfalleciente, por tres veces, los aplausos de pie de los más de 500 espectadores que se habían maravillado con su actuación, lo más seguro es que haya ido a desmayarse en un camastro del camerino, ebrio de entrega y satisfacción, muerto de cansancio, vacío de pensamientos de su ser, pues lo había dejado, por completo, en escena.
Pero claro que son suposiciones mías, siendo como soy propenso a las fantasías especulativas, y tal vez el actor, ese animal escénico de otro planeta llamado Roberto Peloni, logró restablecer su tonicidad de hombre común y corriente para sobrellevar los síntomas adversos de la “gripe estacional rosarina” y se fue a comer algo por ahí, en alguna parrilla o bodegón, en compañía de camaradas y organizadores de la función, que fue a beneficio de dos festivales de teatro: el rosarino FAER y el de Gualeguay.
Además, lo que hicieron y hacen con El brote Peloni y el director y dramaturgo Emiliano Dionisi, junto con su Compañía Criolla, excede por su creatividad y logros expresivos cualquier abordaje crítico, poniendo en cuestión la mismísima necesariedad de la crítica, pues supera parámetros y paradigmas condensando todos los géneros y estilos teatrales para hacer algo nuevo, vanguardista y arcaico a la vez, en un “torbellino” cuya desmesura se acrecienta de principio a fin y deja, emocionado y perplejo a un tiempo, al espectador más pintado, o al crítico más frío y objetivo, por caso.

¿Qué más puedo decir? Que los cinco Tatitos de calificación tal vez no tengan sentido, como quizá no lo tengan la crítica ni la crónica de algo que pasó por única vez y resulta irrepetible en la mismas condiciones, y más allá de que a alguien, algún ocasional lector, le resulte de utilidad la enumeración de logros y aciertos de la puesta en escena de El brote en el Teatro Municipal La Comedia, de Rosario, el viernes 27 de marzo del 2026, como una iluminación precisa y preciosa, un guion que transita y amalgama el drama, la comedia y la tragedia, mientras reflexiona sobre la razón de ser del hecho teatral, desde su nacimiento en Grecia hasta nuestro presente derivado del teatro criollo, pasando por los clásicos universales con el lógico anclaje en la obra de Shakespeare; una dramaturgia de alta literatura y una dirección de alta gama inescindible de su intérprete (Dionisi escribió el texto pensando en Peloni, y resulta difícil creer que otro actor pudiera ejecutarlo); y los espíritus del arte que fueron convocados, y asistieron a la cita, para igualar a los presentes en el simple disfrute de una obra de teatro representada por un tipo de 45 años, resfriado, que confía en compartir con los demás uno de los regalos que Dios le dio: su talento actoral.
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FICHA:
Título: El brote. Dramaturgia y dirección: Emiliano Dionisi. Interpretación: Roberto Peloni. Diseño de escenografía: Micaela Sleigh. Diseño de iluminación: Agnese Lozupone. Diseño sonoro: Martín Rodríguez. Fotografía: Luis Ezcurra. Asistencia de dirección: Juan José Barocelli. Producción artística: Sebastián Ezcurra. Producción general: Compañía Criolla. Sala: Teatro Municipal La Comedia.
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