
En la sexta edición del Festival de Artes Escénicas de Rosario, del 23 al 27 de este mes, hacen punta la muestra Voces de Gaza y una jornada especial de PUENTE. Lo explica David Gastelú, su director artístico.

Por Andrés Maguna
Son cinco actores que burlaron el bloqueo israelí de la Franja de Gaza y empezaron a recorrer el mundo con su arte y su mensaje. No son actores de carne y hueso, y no pudo acompañarlos su creador, Mahdi Karera, porque él sí es de carne y hueso y no pudo burlar el bloqueo. Así, Rital, Suad, Abu al Majd, Siwar y Wasim, tales sus nombres, llegaron a la ciudad y estarán haciendo lo suyo durante cuatro días en la Biblioteca Argentina, dándole un toque diferente a la sexta edición del Festival de Artes Escénicas de Rosario (FAER), que se desarrollará entre el miércoles 23 y el domingo 27 en Plataforma Lavardén, el Teatro Municipal La Comedia, el Centro de Expresiones Contemporáneas, el Teatro Empleados de Comercio, Casa Arijón y distintos espacios del circuito teatral independiente, y además, por tercer año consecutivo, parte de la programación llegará a Arroyo Seco.
En cuanto Voces de Gaza, se trata de una muestra conformada por marionetas creadas con materiales reciclados que teatrero ambulante Karera extrajo de los escombros en Gaza (como latas, trozos de madera, tela y botellas de plástico), y cada una de ellas porta un dispositivo de auriculares que reproducen testimonios sonoros reales e historias íntimas de infancia, trabajo, memoria y esperanza de los habitantes de Gaza en su idioma original.
David Gastelú, director artístico del FAER (de hecho, su principal mentor desde la primera edición, en el 2021), veterano trabajador teatral rosarino con un largo recorrido formativo en varias lugares del mundo (desde sus inicios en Hijos de Roche, pasando por Rafaela, Dinamarca y Cataluña), preguntado por Revista Belbo, dio detalles sobre la programación y el funcionamiento del festival, en especial respecto a la jornada especial de PUENTE 2026, el sábado 26 de septiembre, y fue muy enfático al resaltar que considera el FAER como un espacio de militancia, razón por la cual se confesó muy emocionado por la presencia de las cinco marionetas gazatíes, potentes emisarios humanitarios, que se suman a un pedido mundial: No dejar de mirar hacia Gaza, no dejar de hablar de Gaza.
—¿Qué distingue esta edición del FAER de las cinco anteriores?
—Cada edición tiene su impronta. Pero pienso en algunas cosas concretas que hacen de esta una edición diferente. Por ejemplo Voces de Gaza, una instalación que tendremos montada en la Biblioteca Argentina del miércoles 23 al sábado 26 de septiembre: 5 marionetas que salieron de la Franja de Gaza burlando el bloqueo que impone el ejército israelí a los y las gazatíes. Después puedo contarte más en detalles sobre la instalación, pero a mí me da mucha emoción que en este festival, que es nuestro espacio de militancia también, contemos con esta propuesta este año. Todos los días veo un posteo, escucho un audio, leo una noticia y siento que el corazón se va poniendo piedra. No sé, traer esta instalación, cuidarla, difundirla, programarla, es para nosotros un acto político y la posibilidad de que al menos por un rato, mirando los ojos de esos muñecos, conectemos con nuestra sensibilidad.
—¿Cuáles son, pensando en el mayor atractivo para el público, las propuestas más llamadoras de la programación?
—De lo invitado, Bebé Reno, Parné, Instante (aunque esta pregunta me gustaría evitarla porque no me gusta dejar a nadie afuera). De lo local, ya lo conocés, tirala vos.
(Recojo el guante: de las puestas rosarinas programadas, sé que Agua es una joya del teatro documental con escenas en una pileta, como lo sostiene Sol Maguna en una crítica en esta misma Revista Belbo; Animales, dirigida por Felipe Haidar, tiene lo suyo, según explico en la crítica que escribí en la Belbo, y me llaman la atención la presentación de La Cotolengo Murga, Dejá que sufro yo, dirigida por Marcelo Díaz y Alejandra Anselmo, de la que escuché hablar maravillas, y Yo somos, de la siempre sorprendente Red Radamés.)
—¿Cómo funciona el PUENTE-Mercado Feria? ¿Cuáles son sus instancias puntuales?
—PUENTE es nuestro espacio profesional de vinculación e intercambio entre profesionales de las artes escénicas. En esta edición se proponen dos jornadas: una Jornada de trabajo profesional en el Gran Salón de Plataforma Lavardén el día sábado 26 de 10 a 14 horas, y un Encuentro social de cierre en Espacio Gracias al Paraná en Arroyo Seco el día domingo a las 13 horas. Te adjunto el programa completo para que veas bien de qué va (ver aquí). Es una actividad con invitación previa para profesionales.

—Respecto de la instalación de las marionetas Voces de Gaza en la Biblioteca Argentina, ¿cuál es la historia completa de su llegada al festival, y qué se ofrece y se busca con la misma?
—Bueno, te lo nombré más arriba, porque esto no es incluir tendencias, es realmente algo que nos moviliza. Sumado a lo que comenté anteriormente, estas marionetas llegan aquí porque desde hace tres años trabajamos en conjunto con la productora Imaginart de Cataluña, que ha participado con propuestas en ediciones anteriores y también en esta, y desde 2025 la productora, en diálogo directo con el Festival Alwan Chirldren de Jordania, empezó a distribuir esta instalación por diversos espacios y festivales del mundo. La intención de esto es concretamente la recaudación de fondos que son enviados directamente al artista en Gaza para la reconstrucción de un bus teatral que permita seguir llevando sus marionetas a los niños y niñas de allí. Trasladé esta pregunta a Jaume Nieto, que es el distribuidor a cargo de esta instalación, para que amplíe él, y me dijo:
“En septiembre de 2025, gracias a la colaboración de médicos humanitarios, estos 5 títeres burlan el bloqueo de Israel y salen de Gaza para llevar sus voces al Alwan Children’s Festival de Amman, Jordania. Aún sin el artista, a quien no se le permite salir, así puede participar como artista profesional en un festival y puede la mirada desde Palestina llegar a los públicos de afuera. En ese momento, como productora radicada en Barcelona y con lazos de amistad fuertes con el festival, le proponemos ser el vehículo para que Rital, Suad, Abu al Majd, Siwar y Wasim puedan viajar por Europa y hasta Argentina y Uruguay. Así durante este 2026, los títeres se han presentado en varios festivales españoles como FETÉN, GREC, Redondela, Montijo, Mataró y otros, y este septiembre han llegado por primera vez a Latinoamérica, a Uruguay y a Rosario. Después del FAER, seguirán su viaje a Barcelona y Polonia. El arte puede ser muy poderoso, puede revelar lo excepcional. Estos títeres hacen algo casi imposible: al mirarlos uno se encuentra cara a cara con nuestras hermanas y hermanos de Gaza, que son personas amorosas, con esperanza, fuertes, a las que quieren que dejemos de mirar y de escuchar. La propuesta es muy sencilla, son 5 títeres con voz y palabra, nos cuentan sus sueños, sus deseos, sorprendentemente luminosos. En esa sencillez se da la potencia del encuentro, estamos cara a cara con ellos, mirándonos a los ojos, escuchándonos con solidaridad, comprendiéndonos y compartiendo un encuentro, un instante único e íntimo de tú a tú”.
Y un dato muy importante en esto, y por lo cual nosotros también decidimos programar esta instalación, es que de lo recaudado nada queda en la productora Imaginart, sino que va directo a Mahdi Karera, el artista, para la reconstrucción de un bus teatral que pueda seguir llevando a los niños y las niñas de Gaza un poco de alegría. En FAER buscamos, con esta propuesta, lo mismo que plantean Imaginary y Alwan Children Festival: No dejar de mirar hacia Gaza, no dejar de hablar de Gaza.

—Hablaste de una programación muy variada “para toda la familia”, ¿te referís a todas las franjas etarias y todos los géneros, o a esa nueva célula social en que se convirtieron las familias de hoy?
—Jeje. Me gustaría leerte hablando de esa nueva célula social, Andrés. Hablo de que nuevamente tendremos espectáculos para todas las franjas etarias, sí, y todos los géneros. Por ejemplo, el espectáculo programado en Casa Arijón el día sábado, Una ciudad de sombras, es para infancias, e Instante, en la EMAU, es a partir de los 6 años.
—¿FAER está destinado de manera pareja para los trabajadores de las artes escénicas, en cuanto formación e intercambio, y para el público en general, en tanto mera oferta espectacular?
—Para mí sí. Es cierto que lo que se propone de manera profesional a los trabajadores del sector es bastante, y al momento de comunicarlo lleva su espacio. Pero es que no todos los festivales ofrecen esto, creo que es un valor agregado de FAER, contar no solo con programación de espectáculos sino de formación, intercambio, para socializar información valiosa y demás. Pero la oferta para público general siempre es amplia y cuidada, nunca se proponen menos de 10 espectáculos en 5 días (en 2025 fueron 19), más intervenciones, eventos espontáneos, etcétera.
—Sabemos del importante apoyo de las áreas de Cultura del Gobierno de la Provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de Rosario desde la primera edición del FAER, ¿que otros sponsors del Estado se fueron sumando, y cuáles del ámbito privado?
—Cabe aclarar que FAER no cuenta con un presupuesto fijo asignado cada año de ninguna área estatal. Si bien la Secretaría de Cultural de la Municipalidad de Rosario y el Ministerio de Cultura de la Provincia de Santa Fe posibilitan gran parte del festival con su aporte, desde Fundación FAER trabajamos todo el año para lograr generar los recursos necesarios para que este festival, y de esta manera, se realice cada año en la ciudad. Gestionamos fondos internacionales con instituciones, como por ejemplo el Instituto Ramón Llull de Cataluña o el Acción Cultural Española, generamos alianzas estratégicas que permiten el intercambio con otros encuentros y festivales, aplicamos a convocatorias afines, y realizamos eventos y programaciones durante todo el año que permiten financiar también parte del festival. También contamos con aportantes privados, aunque el gran desafío es poder hacer crecer esta vinculación que al momento no se condice demasiado con la magnitud que fue adquiriendo el festival. Por eso ponemos fichas en la Ley de Promoción Cultural recién impulsada en provincia de Santa Fe.
—¿Cuáles pensás que son las principales ganancias, pero no en dinero, que da el festival?, y ¿da ganancias en dinero? ¿Cómo se gestionan esas ganancias, a qué se destinan?
—El festival no da ganancias en dinero, sostiene una estructura. Fundación FAER es una organización sin fines de lucro. Un proyecto financia al otro, y así hacemos girar la rueda que permite que se generen nuevas posibilidades laborales para el sector. El festival paga cachet, paga honorarios a sus trabajadores, pero no tiene una finalidad lucrativa. La mayor ganancia del FAER son las redes de intercambio que se fueron gestando, que no son pocas. Hoy, luego de 5 ediciones realizadas, puedo dar cuenta de elencos que por estar programados en el FAER accedieron a otros circuitos laborales. Los intercambios se dan y son tangibles, no queda en el deseo y la palabra. En PUENTE hablamos siempre de esto, damos a conocer todo lo hecho y lo proyectado.
—¿Cuál es tu opinión de la crítica teatral y cómo evaluás su grado de participación en el FAER?
—Como artista escénico valoro mucho el trabajo del crítico. Creo que a les artistas nos sirve mucho. Al público general no sé si tanto, considero que la experiencia sin condicionantes previos es lo mejor a la hora de asistir a ver artes vivas. Y que trabajen las subjetividades de los juicios propios, je. Pero a los artistas sí que nos sirve.

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