Miles de pijazos, hectolitros de mala leche

La Prensa Vieja y la Prensa Nueva comiendo de un bronce olímpico entre las pijas de lo real: una columna de opinión desde la Prensa Imposible

Por Andrés Maguna

Con sus declaraciones el rugbier Lautaro Bazán Vélez dio la nota sobresaliente entre los integrantes del único equipo de Argentina que (hasta ahora) ganó una medalla en los JJOO Tokio 2020, o Tokio 2021, o ¿en qué año estamos?

Poco después de obtener su medalla de bronce derrotando a los británicos, el joven de 25 años, cordobés aunque haga uso del habla de los rugbiers, provengan de donde provengan (el habla porteña acomodada canchera de escaso léxico), dedicó los laureles del triunfo a familiares, amigos y a su novia, agradeciéndole por haberse comido “miles de pijazos”.

Al instante de dicho esto ante cámaras, la Prensa Vieja, empezando por el periodista que sostenía el micrófono (que no le preguntó qué quiso decir con tan intrigante frase), tomó la posición del recato, del falso pudor, del minimizar una declaración sincera aclarando que no quiso decir eso, es decir negando la verdad y aun su búsqueda.

Con esta actitud, más bien una reacción no reactiva o no reelaboradora, la Prensa Vieja aderezó e hizo más atractivo el manjar, la noticia suculenta, para la Prensa Nueva, la de las redes sociales, algunos medios digitales y ciertas plataformas virtuales.

Libre de moralinas y atrasos eyaculativos, el Nuevo Nuevo Periodismo multiplicó el mensaje, la noticia de las declaraciones bomba, agregando infinitos toques de humor, de ironías, saludables sarcasmos, ingeniosas suspicacias, lo que se da en llamar memes.

El agradecimiento del rugbier Bazán Vélez, hablando, claro, la lengua del rugby

Ahora bien, ¿qué significa “pijazo”?, ¿qué quiso decir con “pijazos” que “se comió” su novia? En el diccionario de la RAE “pijazo” no aparece, aunque si “pija” como sinónimo (“MALSONANTE”) de pene, por lo que algunos diccionarios menos académicos infieren que se trata de golpes dados o recibidos con el pene. Van ejemplos, para el Diccionario Abierto de Español: “Pijazo: golpe. impacto. embestida, fracaso. Desgracia”. Para el latinoamericano AsíHablamos.com; “1.- Golpe realizado con el miembro masculino en estado de erección. 2.- Penetración violenta del pene en alguna cavidad del cuerpo humano. ‘…te voy a romper la cabeza a pijazos!’, ‘…de un pijazo la hice gozar de placer’, ‘…al tercer pijazo sentí gran dolor y no pude continuar’.” Cerrando (hay muchos y variados ejemplos más, pero quedan en manos de la curiosidad del lector, que intuimos insaciable) con el Diccionario Argentino, que dice:La definición pijaso, es altamente utilizada por los jóvenes argentinos. Normalmente para referirse a que algo es malo o aburrido. Que pijaso mañana tengo que trabajar”.

Pero todos sabemos que nada de eso quiso decir Bazán Vélez en su emocionado y sincero sin filtros mensaje de agradecimiento, quedando en claro, por lo visto en fotos recientes, que su novia no es ninguna comilona, mucho menos de pijazos, y sabiendo que las acciones sólo son comestibles en un plano de interpretación de la metáfora. O sea, con “pijazos” tal vez quiso decir malos tratos, castigos inmerecidos, situaciones molestas o incómodas, bullying, si se quiere, pero nunca lo sabremos con exactitud porque el rugbier cordobés, desaprovechando la oportunidad de enriquecer la lengua y el pensamiento psicoanalítico sobre los que se dice y lo que no se dice, optó por cumplir a pie juntillas con la exigencia de la Prensa Vieja y atacando a la Prensa Nueva.

Así lo cuenta La Capital, de Rosario: «Bazán Vélez utilizó su cuenta de Twitter para formular el descargo y las disculpas del caso: “Aprovecho el momento para aclarar la frase desafortunada que hice luego de haber ganado. La verdad que fue un momento de muchas emociones y sentimientos juntos los que no me dejaron pensar bien lo que decía o elegir bien mis palabras. Lamentablemente hay personas que se encargan de buscar malas intenciones donde no las hubo, intentando opacar el momento y sobre todo sin importarles la gente que puede salir afectada y que les hace mucho mal. Estaría bueno reflexionar el daño que podemos provocar con lo que compartimos y decimos. A mi novia no hay nada que aclararle, ella lo sabe perfectamente”».

La Capital fue uno de los dos medios rosarinos formales que se hicieron eco de lo que supuso una incomodidad titulando (incluida la bajada): “El rugbier Bazán Vélez le agradeció a su novia con una frase indebida y pidió disculpas. Tras ganar la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos con Los Pumas 7, destacó el acompañamiento de su pareja, pero con un mensaje grosero. Debió rectificarse”. Aunque en la nota reemplaza “pijazos” por “pij…”, llamando al engaño sobre su interpretación, no obstante poner a disposición el video donde se oye claramente “pijazos”. El otro medio fue el digital Rosario3, con la salvedad de que en vez de “pij…” escribió “p…”, aumentando las posibilidades de lucubraciones fantasiosas.

La Capital, decano de la prensa argentina, no siempre imitó el modo de ser y de actuar de los diarios porteños (de hecho, es anterior a ellos, y fue fundado en 1867 para contrarrestar el nocivo centralismo de Buenos Aires), pero estos se empeñaron en emular a los del Primer Mundo del Discurso Único, y la globalización hizo el resto. Veamos los títulos, para el caso que nos ocupa, de los únicos dos diarios nacionales importantes que replicaron lo de los pijazos: “El insólito blooper de un integrante de Los Pumas al dedicarle la medalla de bronce a su novia: luego aclaró su frase” (Clarín), y “«Se lo dedico a mi novia»: el insólito saludo de un Puma en los Juegos Olímpicos que se volvió viral” (La Nación, copiado textualmente por el salteño El Intransigente, entre otros del interior).

En resumen, dicen que fue un blooper, un lapsus que llama al equívoco, como que no dijo lo que quería decir, o dijo algo que no quería decir, y el propio protagonista confirma la confusión frente a la enunciación de un hecho que nadie desmiente: su novia se comió miles de pijazos, y él le agradece. Además, la Prensa Nueva, exacerbándose morbosamente con el humor, pero tan falta de rigor periodístico como la Vieja, nunca buscó (ni busca) la verdad liberadora, la que podría explicarnos por qué consideramos a nuestros deportistas del rugby como animales golpeadores, abusadores de las clases sociales menos favorecidas, o integrantes de una elite discriminadora, pero cuando ganan la única medalla argentina en los JJOO son héroes. (¿Dónde profundizamos la grieta si no es en nosotros mismos?).

Ser argentinos implica comerse millones de pijazos diarios, tal vez herencia de las malas leches que gestaron el modo de ser de nuestra sociedad en sus orígenes, pero ello no nos excusa por desaprovechar las oportunidades de analizar lo que hacemos y decimos, y cómo lo hacemos y cómo lo decimos.

Como cierre de este breve apunte de opinión va una cálida felicitación a Los Pumas Seven por el tercer puesto obtenido, en especial a Bazán Vélez por su actuación y sus mediáticas palabras (sin importar su improbable retractación), y a su novia por comerse miles de pijazos en su nombre, fueren lo que fueren, signifiquen lo que signifiquen.

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