
El BAFICI Rosario vuelve a ofrecer, entre el jueves 20 y el domingo 23, una posibilidad de reencuentro con la sorpresa y el debate a través de una selección criteriosa de películas del cine independiente

Por Fernando G. Varea
«¿Qué se puede hacer salvo ver películas?», cantaba Charly en 1977, en medio de una Argentina anestesiada. En estos tiempos (si bien, aun en democracia, algunas circunstancias son parecidas, empezando por la destrucción de las industrias nacionales y la hostilidad hacia ideas progresistas y de justicia social) la posibilidad de ver películas se ensanchó muchísimo, con pantallas de distinto tipo multiplicándose a nuestro alrededor. Sin embargo, algo escasea: un criterio, una mirada, un saber, que seleccione las producciones audiovisuales por sus méritos y particularidades, completando el visionado con alguna charla o intercambio posterior. La muestra itinerante del BAFICI Rosario viene a subsanar, en cierta manera, esa carencia.
“Una ventana al mundo y una puerta abierta al enriquecimiento cultural”, define el equipo de Calanda Producciones lo que será la edición N° 22 de la muestra de películas previamente exhibidas (y premiadas, en muchos casos) en la 27° edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. La celebración cinéfila será del 20 al 23 de agosto, es decir, cuatro días, en cuatro espacios: el amplio y querido cine El Cairo (Santa Fe 1120), el histórico auditorio de la AMR (Asociación Médica Rosario, España 401), el entrañable Centro Cultural Cine Lumière (Vélez Sarsfield 1027) y la elegante sala del Colegio de Arquitectura y Urbanismo (avenida Belgrano 646). La programación luce tentadora para amantes del cine y del arte en general, estudiantes, ociosos y curiosos.
EL JUEVES 20. En El Cairo, a las 18, un corto del ucraniano Mykola Zasieiev que integró la competencia internacional (Día de Pascua), precederá la exhibición de El tren fluvial, que despierta expectativas por diversos motivos: el premio FEISAL (Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de América Latina) en el BAFICI, su paso por otros festivales (Berlín, San Sebastián, Los Ángeles), el debut en la codirección de Lorenzo Ferro –recordado protagonista de El ángel y Simón de la montaña– y Lucas A. Vignale –trágicamente fallecido dos meses atrás por la caída del helicóptero en el que viajaba, en Brasil–, y su historia, de ribetes poéticos, centrada en un chico norteño que baila malambo y decide huir de su casa. Después, a las 20.30, se podrá ver un corto estadounidense de apenas tres minutos (Decadencia del lenguaje, con dirección de Zazie Ray-Trapido) más Miss Jobson, documental dirigido por la española Amanda Sans Pantling en torno a una legendaria rastafari, amiga cercana y abogada de Bob Marley, defensora de las comunidades más pobres de Jamaica, de honestidad tan generosa como su melena.

El mismo día, las funciones comienzan a las 19 en la sala de la AMR con un corto iraní (Reza Scottish, codirigido por los jóvenes Alireza Masoumi y Alireza Eliasi) y el largometraje documental Un infierno como ningún otro (The brazilian inferno), dirigido por Mirko Stopar –el mismo de Llamas de nitrato (2014)–, que rastrea la historia de un grupo de trabajadores noruegos que emigró a Brasil en 1923. A esta función le seguirá otra, a las 21, conformada por un corto de la francesa Pascale Bodet (Por las malas) y el largo La babosa y el caracol, de la también francesa Anne Benhaïem, en el que participa Bodet, como una de las amigas a las que la directora relata el vínculo amoroso de una pareja adulta.
Quienes prefieran ir ese día al Lumière encontrarán, a las 20, la sátira estadounidense Tripolar the Movie, obra de la cineasta under Eleanor Gaver. Mientras tanto, en la sala del Colegio de Arquitectos, a las 19, se proyectará Cuando Brasil era moderno, largometraje documental de Fabiano Maciel, que propone un recorrido por la arquitectura brasileña desde la década de 1930 hasta la inauguración de Brasilia en 1960, abriendo ventanas para la discusión.
EL VIERNES 21. La primera función en El Cairo, a las 18, la integrarán un corto colombiano que integró la sección Baficito (Emechiche, el renacer de los cabeciblancos) y un largometraje –no tan largo, apenas supera la hora– de Lucía Seles, Gallega Invernal, que se anuncia como el diario audiovisual de un viaje por Galicia durante el invierno de 2014. El singular estilo de Seles ya tiene sus seguidores, aunque este trabajo suyo permitirá también que algunos lo descubran. En la misma sala, a las 20.30, llegarán dos producciones rosarinas que formaron parte del Bafici y de otros festivales: el corto de ficción Todos los nombres empiezan con M, dirigido por Carla Scolari, sobre el afectuoso encuentro de una mujer trans con su madre enferma, y el largo Mis premios, de Nicolás Valentini (español radicado en Rosario), con el eje puesto en un cineasta que intenta descifrar los fundamentos del jurado de un certamen cinematográfico al entregar un premio. Los responsables de ambos trabajos estarán presentes, dispuestos a dialogar con el público. Para la noche (22.30), El Cairo tiene previsto el corto búlgaro Disturbia y el largometraje italiano Película estatal (Film Di Stato), de Roland Sejko, reconstrucción de la Albania stalinista a partir de archivos audiovisuales de diverso origen.
En la AMR, a las 19 se verá el corto brasileño Baño María, que también formó parte de la competencia internacional del BAFICI, antes de Los días posibles-Trilogía sobre la ternura, película de ficción ganadora en el festival del Premio Especial del Jurado y de una mención especial de la Asociación de Cronistas Cinematográficos. Dirigida por el cordobés Rodrigo Guerrero, se centra en la fuerte carga emocional que genera el encuentro entre dos amigos, tras un cuarto de siglo sin verse. Más tarde, a las 21, se proyectarán allí el corto argentino El estirón (dir. Guido Montini), ganador de una mención especial, y el largometraje Machado, que obtuvo varios reconocimientos: el premio por Mejor Largometraje de la competencia argentina, el Premio del Público y el Premio de SAE/EDA al mejor montaje (realizado por Dante Perini, Constanza Curia, Hernán Roselli y Martín Farina). Su director es Julián Tagle, quien reúne registros de su familia materna, la cual incluye a recordados actores de nuestro cine y nuestra televisión, mientras indaga en los problemas psiquiátricos que afectaron a su madre.

En el Lumière, a las 20, habrá un corto de la cineasta cordobesa Liliana Paolinelli (Ella) y un largometraje titulado Te amo, Antoño (escrito así), sobre dos chicas que se alejan de su vida en la ciudad para olvidar al novio de una de ellas. Su joven realizadora, Tamara Leschner, ganó el Premio a Mejor Dirección de la competencia argentina y estará presente para conversar con los asistentes.
EL SÁBADO 22. La tarde del sábado podrá verse en El Cairo, a las 18, Habitación hermosa y ordenada, largometraje de la austríaca Maria Petschnig, alrededor de una joven que, para poder pagar un pequeño departamento en Brooklyn, decide convivir con compañeros dudosamente inofensivos. La posterior función, a las 20.30, estará destinada a uno de los films más premiados en el Bafici: Los vencedores, del argentino Pablo Aparo, sobre un inesperado vínculo de amistad que surge cuando éste viaja a filmar a las Islas Malvinas. Acreedor del Gran Premio Ciudad de Buenos Aires, el Premio a Mejor Dirección de la competencia internacional y un premio de la Asociación Directores de Cine, el film –que despertó algunas polémicas– será presentado por el programador Sebastián Rosal. Posteriormente, a las 22.30, será la oportunidad de ver la película reconocida como Mejor Largometraje de la sección Vanguardia y Género: Vade Retro, del francés Antonin Peretjatko, una apuesta a la sátira y el surrealismo, partiendo del personaje de un vampiro de familia aristocrática complicado por un viaje a Japón.
En la AMR, a las 17, habrá un corto cinéfilo (La lámpara de Happy Together, dirigido por Jimena Rodríguez Berisso, en el que su historia familiar se cruza con el recordado film de Wong Kar-wai) y un largometraje del productor musical, director cinematográfico y presentador televisivo español Gonzalo García-Pelayo (Sin música), que las reseñas periodísticas describen como un drama suave y depurado sobre los sentimientos familiares. A las 19 será el turno del corto No Skate!, dirigido por el francés Guil Sela, premiado en el Festival de Valladolid, y de Mucha charla (Beaucoup parler), de la antes mencionada Pascale Bodet, tragicomedia sobre los problemas de un hombre egipcio para comunicarse en Francia, presentada en la sección Forum del Festival de Berlín antes de recalar en el BAFICI. También en la sala de la AMR pero a las 21, uno de los films más comentados en el ámbito cinéfilo este año: Para hacer una película solo se necesita un arma, que reformula material proveniente de films realizados por estudiantes de la Universidad de Córdoba en los años 60 y 70, recientemente recuperados. La proyección será acompañada por su director, el cineasta y docente cordobés Santiago Sein.
El sábado a la noche también se puede optar por ir al Lumière, a las 20, para ver el corto El enigma del fuego, del argentino Thiago Zavallone, y Una escuela en el cielo, un pueblo en el suelo, largometraje de José David Apel sobre la realidad cotidiana de niños aymaras en las montañas bolivianas.

En el Colegio de Arquitectura, en tanto, se exhibirá, a las 19, Ocho puentes, del legendario documentalista experimental James Benning, cuya cámara contempla –en poco menos de hora y media– ocho puentes diferentes de Estados Unidos. El film será presentado por Sebastián Rosal.
EL DOMINGO 23. Lo más temprano estará en la AMR: a las 17 se proyectará el corto La hora de irse, del actor y cineasta porteño Renzo Cozza, junto a Gente de la ruta, ópera prima de Lucas Koziarski (director de arte de Las mil y una y otros largometrajes), ficción con una protagonista que huye de su marido refugiándose con sus hijos en Oberá, Misiones. Luego, a las 19, se verá el corto Yegua (dir. Virginia Scaro), previo al largo chileno La corazonada (dir. Diego Soto), reconocido con dos premios en el Festival de Valdivia el año pasado, sobre un amor imprevisto interferido por los incidentes de un rodaje, y a las 21, In the sentimental lugo, actuado por Gonzalo y Javier García-Pelayo y dirigido por Lucía Seles, que estará presente en la sala. El punto de partida de este último es el viaje de un hombre con su hija, desde La Plata hasta Galicia, con las ocurrencias y desvíos narrativos propios del cine de Seles.
En el Colegio de Arquitectura habrá una función a las 19: Los nadadores, que –después de haber obtenido una mención especial del Jurado en la competencia Zonacine del Festival de Málaga– ganó en el BAFICI un premio de la Asociación Argentina de Coloristas Audiovisuales por Mejor tratamiento de color en largometraje de la competencia argentina, además de menciones especiales de DAC y de APPLAA. El calor veraniego impulsando a un grupo de jóvenes veinteañeros a sumergirse en piscinas de mansiones vacías, es el disparador de la experiencia sensorial que promete este largometraje, que será presentado por su directora, Sol Iglesias.

En el Lumière, a las 20, se proyectará La mancha, que bien puede definirse como un nuevo exponente del cine de terror vernáculo. Los hermanos Ramiro y Adrián García Bogliano (responsables de Habitaciones para turistas, Penumbra y otros films que los seguidores del género seguramente conocen) dirigieron esta película ambientada en un parque de diversiones, donde la recreación deviene pesadilla.
En El Cairo, a su vez, a las 20.30, la siempre bienvenida conjunción del cine con la música se dará a través de lo que el equipo del Bafici Rosario anuncia como una “joya documental”: El infierno está encantador – GULP 1985, sobre la gestación, grabación y posterior presentación en la discoteca Cemento del primer disco de Los Redondos. Además de haber desempolvado material inédito, el film suma testimonios de músicos y periodistas, en algunos casos ilustrados con animaciones. El director, Lisandro Carcavallo, estará presente en la sala para charlar con el público. Esto será antes de Bicho canasto, del estadounidense Oliver Bernsen, film de aspectos inquietantes que tuvo su paso por el Festival de Sitges (especializado en cine fantástico), que se proyectará a las 22.30.
Cabe señalar que todas las funciones en el Colegio de Arquitectos y el Lumière serán gratuitas, mientras que para ingresar a El Cairo y a la sala de la AMR se deberá abonar $ 4000 (mucho menos de lo que se paga para ver cine en los shoppings), con descuentos especiales para jubilados y estudiantes.
No me parece una invitación desdeñable a dejar, por un rato –o por cuatro tardes y noches–, el hábito de rendirnos ante lo que algoritmos y oleadas de promoción nos impulsan a ver para, en cambio, sumergirnos en cortos y largometrajes no formateados, de diversos estilos y orígenes, predisponiéndonos a disfrutar de dos valores esquivos: la sorpresa y el debate.

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