Transmigra Huguito

En un descanso de la filmación de Taras Bulba (1961) en Salta, Tony Curtis con Hugo Diz. Foto de Nelson López.


Por Andrés Maguna

De 10 a 13 en la sala Caravaggio,

cuarto piso de servicios fúnebres

Caramuto,

con el ataúd cerrado

y apenas cubierto

por un banderín de Newell’s

y un pocillo de café

ya bebido.

Transmigra Huguito

el de la eterna estampa

de Merlín, de Gandalf,

de Quijote urbano,

de gran fabulador.

El vate, el bardo, el poeta

juglar y romántico,

guapo, taita,

noctámbulo bebedor

pendenciero y temerario.

Mientras sigue transmigrando Huguito

pasa por allí Perón a caballo

y vuelve a guiñarle un ojo,

mientras el Che,

“el último argentino con huevos”

(como repetía Huguito),

te saluda con el brazo en alto

desde la proa del Granma,

y Tony Curtis, vestido como Taras Bulba,

exclama “¡wonderfull life,

dear friend!”,

y Fangio, perdido por esas arenas,

del hipódromo Independencia,

vuelve a despistar,

y vos volvés a filmarlo.

También está Woody Allen,

tocando el saxo,

y te mira y te hace un gesto

como diciendo

“yo sé que vos sabés

que la pifié”.

Compañero individualista,

de cínica ternura,

impávido, ácido, terreno,

te proyectabas para ocultar

eso que buscabas afirmar

y ahora transmigra

con vos, con tu enjuta figura,

tu delirio sostenido,

de protagonista prócer

que no buscaba halagos

pero los disfrutaba

diz simulando.

Transmigra Huguito

y con él transmigran

todos los indescriptibles significantes

de la afirmación de un ser

que decía recibir

imperecederos aplausos de pie,

en su contradictoria tesitura

de dejarse querer sin querer

que lo quisieran.

Dice el almanaque 5 de agosto

y un puñado de cófrades,

un par de plañideras amigas,

lloran y moquean,

entre el murmullo imperceptible

de bares, boliches, peñas,

bailongos, tangos

y redacciones trifurcadas.

Compañero solitario

que transmigra

deja en el viento de las calles de Rosario

el rojo de tus camisas

y tu voz socarrona,

indómita

y graciosa.

Mientras los restos de tu cuerpo

en el cajón al coche gris

y al cementerio viajan,

transmigra Huguito

y con vos una poética

una ciudad

un tiempo

un modo irrepetible

de transformar la realidad

sensible.

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