Abstracción extrema con «Histórica»

Fotografía: Juana del Montón

La más reciente pieza teatral de Romina Mazzadi Arro revisa y desentraña los nudos más ardientes de la historia argentina desde el fusilamiento de Dorrego hasta nuestros días. Y más.

Por Andrés Maguna

Manuel Dorrego fue fusilado por orden de Juan Lavalle el 13 de diciembre de 1828 pero tardó en morir casi 200 años. O tarda, porque vuelve a morir cada sábado a la noche de este octubre de 2022 en la sala del Espacio Bravo en el marco de las funciones de Histórica, obra de teatro escrita y dirigida por Romina Mazzadi Arro.

En el lapso de 60 minutos exactos que dura la representación se resumen los hitos más punzantes de la historia argentina –aquellos en los que estalló la tensión entre las partes enfrentadas– hasta el presente, por medio de una alegoría familiar: el relato de los encuentros y desencuentros de tres hermanas que viven encerradas en su casa, su hogar, su tierra, su país.

Las tres hermanas tienen características bien marcadas y diferenciadas: la que está interpretada por Sofía González, enamorada de Juan Lavalle, encarna a la derecha, al unitarismo, al conservadurismo aristocrático de la burguesía acomodada porteña; el personaje de Cecilia Mastria, ferviente admiradora de Manuel Dorrego, representa a la izquierda, el federalismo, el ímpetu reivindicativo, cuando no revolucionario, de las clases populares; y la tercera, a la que presta carnadura Dana Maiorano, la ecónoma y cocinera de la casa, viene a ser el incómodo centro, la masa tibia y concreta de la patria. El sujeto tratado como objeto.

Cada una de las hermanas no puede existir sin las otras, como las gunas, las tres cualidades de las que está compuesto el universo (según el hinduismo): tamas, sattva y rayas (rayas: pasión activa, energía; sattva: bondad contemplativa, inteligencia, y tamas: ignorancia inerte; o como se explica en una alegoría: tamas desea destruir al hombre, rayas lo ata al mundo, y sus cosas materiales e ilusorias, robándole las espirituales, mientras que sattva le indica el camino hacia la libertad y la liberación). O sea: la familia compuesta por tres hermanas de Histórica en las fotos sale como una unidad, pero con sus diferencias notoriamente expuestas, puesto que cada una de ellas encarna una de las cualidades, o posiciones, o realidades o connotaciones de todo lo acontecido, lo que permitiría interpretar lo que sucede, o prever lo que sucederá.

(Releo el último párrafo y me suena a ilógica deriva, a comparación delirante. Una de esas digresiones helicoidales y de difícil comprensión a las que soy tan propenso. Así que recogeré el hilo y trataré de mantener el barrilete a la vista).

En esto de las gunas me puse a pensar cuando transcurrían los últimos minutos de la función de Histórica, justo después de mirar los rostros de los espectadores en derredor y descubrir gestos de esfuerzo por comprender, una atención extrema a lo que hacían y decían las tres personajes. Noté que todos experimentaban algo parecido a lo que me sacudía y exacerbaba la mente. Sentí que empatizábamos en un par de puntos: habíamos abandonado el plan de comprender, o cesado en el propósito de descifrar referencias o atar cabos historicistas, y habíamos cedido al embrujo de la dramaturgia y la representación. Flotábamos, por así decirlo, en la dimensión infinita y sin límites de la abstracción extrema a la que nos había transportado la narración desarrollada.

La obra logra mostrar lo que hay detrás del velo de Maya (la ilusión cósmica que oculta la realidad última) que cubre la historia nacional y su correlato en las historias familiares (todos los argentinos somos familia), y eso puede resultar difícil de asimilar. Pero el mensaje llega, la ficha empieza a caer a la velocidad de cada quien. En mi caso, sigue cayendo mientras escribo esto, aunque también fui uno de los 60 (sala llena) que aplaudimos mecánicamente tras el apagón final, como diciendo “lo que vimos nos impactó, nos conmovió y nos interpeló, aunque todavía no sabemos bien por qué”.

Pero sí podemos colegir sobre la impecabilidad del laburo de las tres actrices, en conjunto y por separado, que ejecutan precisas directrices de Mazzadi, moldeando a sus criaturas con exageradas particularidades y singulares características, para desarrollar un texto casi surrealista y encofrado, herméticamente, con claves personales, íntimas, intransferibles.

Histórica es una obra que difícilmente pueda entenderse a pleno en una función, tal vez ni en dos, por el ritmo sostenido y parejo de las acciones y los diálogos, que trepidantes van desgranando pasiones y absurdos del ser histórico argentino de los últimos 200 años, porque para Mazzadi la historia del país comienza con el asesinato de Dorrego y no con la Revolución de Mayo, como se empeñan en hacernos creer.

Dice que todes estamos hechos de tres elementos indisociables: la Patria, obligada a existir y ser hogar y familia, el espíritu Dorrego, y el espíritu Lavalle. Todes somos las tres hermanas a la vez.

En la página de Facebook de Histórica hay varios posteos con informaciones y datos históricos que pueden dar pistas sobre el material con que se construyó la pieza teatral, y también hay una nota del diario El Ciudadano, firmada por Miguel Passarini, en la que Mazzadi explica:

Convoqué a estas actrices hace poco más de un año, después de pasarme la pandemia completa estudiando sucesos históricos. Fue un tiempo donde eso se volvió casi una obsesión: documentales, películas, relatos, notas; fue un recorrido por la historia buscando entender algunas cosas. Todo ese trabajo de lectura, de alguna forma, y cada día más, sirvió para refrendar la hipótesis largamente charlada: la grieta no empezó acá. De un lado están los conservadores, siempre al mando aunque no estuvieran en el poder, resistiéndose con uñas y dientes a la igualdad de oportunidades, y por otro lado están los sectores más oprimidos, ninguneados, utilizados por ese sector de poder real, donde quedaron siempre a un costado los inmigrantes, anarquistas, socialistas, radicales, peronistas, federales, gauchos, indios; así pasaron dos siglos y acá estamos”.

Bajo esas premisas la directora y sus tres actrices (la dramaturga y sus tres personajes) esbozan, con los maravillosos recursos teatrales, una teoría sobre qué y quiénes somos analizando de dónde y desde cuándo venimos siendo lo que vamos siendo. Lo hacen por medio del drama, sobre la tragedia y con humor. Podría hallarse allí una explicación posible del nombre de la obra: nuestra esencia “histórica”, en su ínfima, efímera e incorpórea existencia, puede ser aprehendida si no intentamos dominarla y acallarla (y ya no estamos hablando de nosotros en tanto argentinos, sino como seres humanos a secas).

Fotografía: Juana del Montón

El contexto en el que se inscribe Histórica, con el que se va construyendo de función en función y de espectador en espectador, es el mismo que marca la percepción de la realidad cotidiana a nivel global por parte de una inmensa mayoría obligada a jugar según las reglas establecidas por otros. Así, los sentimientos respecto de la guerra y las muertes, o los discursos de amor y fraternidad, por ejemplo, se ven signados por corrientes condicionantes y unificadoras. Una aplanadora que separa y disgrega, dificultando la captación del sentido –el orden natural– del cambio y la impermanencia del alma humana en tanto parte del todo.

Además, la obra debe su contemporaneidad a la decisión de manejar el concepto del paso del tiempo (doscientos años en una hora) a su antojo, manipulando resortes de la psicología y la filosofía del objeto técnico: cosas y personas intercambian significantes y significados, alteran simbologías establecidas y llevan las cosas más allá, multiplicando como espejos enfrentados, hacia un adentro sin fin, las posibilidades de combinar pensamientos interpretativos de una sencilla  y compleja propuesta teatral.    

FICHA

Dirección y producción general: Romina Mazzadi Arro. En escena: Sofía González, Cecilia Mastria,  Dana Maiorano. Escenografía y vestuario: Martín Fiumato y Yerutí Marturet. Fotografía: Juana del Montón. Sábados de octubre y noviembre a las 21 horas en Espacio Bravo (Catamarca 3624). Reservas: 3412139964

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