
En la obra Hervidero sus intérpretes, Anahí Gonzalez Gras y Paula García Jurado, exploran un ferviente territorio de teatralidad femenina bajo la dirección de Elisabet Cunsolo

Por Andrés Maguna

Calificación 4/5 Tatitos
Dos de las actrices más calificadas y excepcionales del teatro independiente de Rosario, Paula García Jurado y Anahí Gonzalez, se lanzaron a experimentar con fuerza un contrapunto de sus capacidades dramáticas en Hervidero, obra escrita por la también muy calificada y excepcional actriz Elisabet Cunsolo, quien en la ocasión debuta en el rol de directora general, para lo cual contó con la asistencia técnica de Romina Mazzadi Arro, que no es actriz pero sí una dramaturga y puestista excepcional.
El “hervidero” del título refiere a dos cosas: a la calle San Luis, de la ciudad de Rosario, Argentina, en su tramo comercial, lleno de tiendas, bazares y locales de ropa y miles de artículos, de corte popular, de ofertas y “liquidaciones”; y por otro lado habla de la ebullición en las cabezas de dos mujeres a fines de su mediana edad, sin hijos, padeciendo los habituales trastornos del medio citadino comercial, con sus problemas de relación particulares, pues una de las dos “socias” (García Jurado) que están montando un local de “moda circular” manipula a la otra (Gonzalez Gras), la “vive”, la “explota”, en especial cuando se trata de obtener beneficios de un don que tiene la manipulada: con palpar una prenda de vestir puede saber a quién pertenece y acceder a toda la información íntima de esa persona.
Atacadas, locas las dos, siempre propensas al hervor conjunto, se gritan, discuten mucho, y luego se amigan, cantan juntas, bailan, sueñan, proyectan y actúan personajes dentro de sus personajes, y uno de ellos, el interpretado por Paula, tiene una suerte de fijación con un maniquí al que acomoda todo el tiempo (lo lleva de aquí para allí tomándolo de sus partes pudendas, lo acaricia, se frota contra él, se sienta sobre él), transformándolo en un actor secundario que representa, en tanto figura masculina, en su necesaria aleatoriedad, el papel de hombre quieto y mudo que aporta imparcialidad en la brega, calma en la alienada agitación, silencio en el griterío discutidor.
Así las cosas, la manipuladora encarnada por García Jurado y la manipulada de Gonzalez Gras logran desenvolverse en las aguas del conflicto con la misma total libertad con que las dos actrices nadan en el elemento que les es más propicio (el teatro de la actuación), donde van alcanzando con el correr de los minutos una velocidad de allegro, mientras van soltándose en el ejercicio de sus notables y parejas cualidades actorales, denotadas, entre otras cosas, por la transformación de sus miradas en correspondencia con lo que va precisando el personaje que encarnan, como si estuvieran siendo poseídas por él, o por ella, el alma de un ser ficticio teatral que busca expresarse tanto como la actrices, que dan su arte a cambio de aplausos y la gratificación de poder expresarse, precisamente, ante el otro, el espectador, el que se presta a recibir y a veces, incluso, paga una entrada.

El mérito de que estas dos actrices hiervan a la vez, explotando al máximo sus capacidades expresivas, debe atribuirse a la directora, en su auspicioso debut en el sitial directriz, porque no caben dudas de que Hervidero se ajusta a la idiosincrasia y modos de trabajar de Cunsolo, quien lleva muchos años de entrenamiento y práctica con García Jurado y Mazzadi Arro (las tres, fundadoras del Espacio Bravo hace más de 17 años), a las que se suma, en perfecta concordancia, Gonzalez Gras.
En cuanto a la calificación de esta crítica, respecto del Tatito que falta para la excelencia, la explicación es simple: a Hervidero le faltan ajustes que solo se consiguen en la interacción con el público, razón por la cual no caben dudas de que con el correr de las presentaciones se obtendrá una mayor naturalidad en la transiciones, una concatenación más afiatada del argumento, que seguramente mejorará el continuismo teatral que se plantea en su intencionada subida hacia un final sorpresivo, quizá shockeante. Pero estamos hablando de los chirridos y crujidos comunes a todas las cosas nuevas, como esta pieza teatral que recién nace, o sale de un émbolo alquímico en el que se metieron a hervir unos cuantos elementos muy potentes y reactivos.
FICHA:
Título: Hevidero. Actuaciones: Paula García Jurado, Anahí Gonzalez Gras. Dramaturgia y dirección general: Elisabet Cunsolo. Diseño de luces y asistencia técnica y dramatúrgica: Romina Mazzadi Arro. Sala: Espacio Bravo. Funciones programadas: sábado 30 de mayo y todos los sábados de junio.

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