El drac de Enzo y el fetiche de Omar

Omar Serra interpretando a la reina Hormona. Fotograma del film.
El cineasta Enzo Monzón y el actor Omar Serra conversan con Revista Belbo a propósito del inminente estreno de Reina Hormona, primer largometraje de ambos.
Por Andrés Maguna

Puede parecer un cuento de hadas, o de hados, pero nunca de Hades, porque si algo no falta en los dos artistas entrevistados son las muestras de vitalidad, de abundancia de ideas, de fuerza en la defensa del género (todos los géneros), de color frente a las negruras de la muerte o las agresiones de la heteronorma. Pero es, al fin y al cabo, una historia de amor, aunque no “otra” historia de amor, toda vez que se manifiesta en distintos planos de la creatividad profesional, por caso el teatro, por caso el cine.

La historia comenzó hace una pila de años, cuando el realizador audiovisual Enzo Monzón (47) fue a ver una obra de teatro de Omar Serra (74) y quedó deslumbrado por el carisma y las dotes escénicas del actor y dramaturgo. Así comenzó una relación con base de sociedad creativa que dio sus frutos fílmicos en 2018 con el cortometraje escrito y dirigido por Monzón El drac de Miuka (en el que Serra comparte protagonismo con Sebastián Tiscornia -y que puede verse acá-), al que le siguió el mediometraje Plastic Attack (2019, ver acá), para llegar, en un crescendo de aliento, al largometraje Reina Hormona, rodado principalmente en Rosario (en el Instituto Isabel Taboga) durante tres semanas del verano 2020 y pronto para estrenarse.

Enzo Monzón. Foto: Manuel Caballero Luna

La reunión con el director y su actor fetiche se realizó por medio de una videoconferencia, con Monzón en su casa, en Barcelona (donde vive hace 12 años), y Serra en la suya, en Rosario, bajo la premisa de hablar de Reina Hormona, pero no hubo manera de impedir que las búsquedas en los orígenes y las proyecciones a futuro forzaran las digresiones y la sinécdoque (del griego: entendimiento simultáneo).

Y digo actor fetiche porque eso me parecía luego de ver el corto y el mediometraje citados, aunque después de escucharlos me di cuenta de que Monzón era el director fetiche de Serra. Y aclaro esto porque la primera pregunta fue anterior a este darme cuenta… Pero basta de confusiones, que cuando aclaro oscurezco, y dejemos que ellos se expresen:

¿Cómo es: “La reina Hormona” o “Reina Hormona?

Enzo– Reina hormona, es un juego. Reina es el personaje que hace Omar Serra y hormona son las hormonas que producen en este lugar.

¿Cuando escribiste la obra ya pensabas en Omar para el personaje principal?

Enzo– Sí, sí. En Omar y también en otros actores en función de los personajes. Cuando le adjudico el personaje a un actor un poquito también veo cómo van reaccionando. Sí, bueno, me inspiro, lo voy pensando, los veo en personaje, y viendo eso voy pensando en los actores.

Omar ¿cómo te encontraste con el personaje?

Omar– Bueno, a mí me encantó cuando Enzo, en el primer día que se reunió el equipo en la Escuela de Danza, leyó todo el guión, de un tirón; me encantó la generalidad de la temática, el argumento me fascinó, y también el personaje… Luego me ayudaron mucho a encontrarlo, porque yo no lo tenía todavía al personaje. Y por indicaciones de Enzo ahí lo fui armando.

¿Qué es lo que te gustó del personaje? ¿Qué es lo que te atrajo en un comienzo? Estamos hablando de la reina Hormona.

Omar– Lo que me interesó muchísimo es el argumento del guión. Es decir: es ciencia ficción pero al mismo tiempo es hiperrealidad, porque es algo que de alguna manera ya viene pasando, ya viene sucediendo eso de especular desde el poder con las hormonas. Y con la energía de las hormonas, sobre todo. Se especula y se manipula, claro.

De alguna manera sos el actor fetiche de Enzo, y eso me lleva a pensar que obviamente vos también lo elegiste. Enzo te eligió y vos lo elegiste a él como tu director. ¿Por qué se eligieron el uno al otro?

Omar– A mí me interesa mucho la visión que tiene Enzo a nivel cinematográfico. Yo no he hecho mucho cine, he hecho un par de cortos, nada más; pero por lo general cuando me buscan, me solicitan para hacer cine yo soy muy exigente con de qué se trata. Quiero saber de qué se trata el guión y por lo general rechazo todos los ofrecimientos, pero de Enzo me interesa lo que hace y cómo lo hace; a nivel literario desde el guión, a nivel técnico desde la realización cinematográfica. O sea que sí, me sentí muy bien de que me hubiese elegido como actor fetiche y como protagonista de Reina Hormona.

Ahora Enzo.

Enzo– Lo mío con Omar fue como un enamoramiento a primera vista. Cuando lo vi actuando fue como una droga, tan benigna que la voy a consumir por el resto de mis días. Uno tiene ganas de que te sorprendan, ¿no? Cuando lo vi a Omar fue eso. Lo vi actuando en una obra suya y de ahí no paré. Al tiempo me animé y le ofrecí hacer un personaje en mi tesis de la Escuela de Cine. Para mí siempre es un acontecimiento filmar con Omar. Cada uno tiene su rollo, su mambo: para mí es como una divinidad. No sé cómo explicarlo. Cuando estaba filmando la escena final de la película no podía filmarla porque sabía lo que iba a pasar: terminaba la película.

Con Omar ya habíamos hecho una performance en una especie de evento de erotismo en Pichincha, que dirigía Claudia Marting. Ahí hicimos una primera versión, la que sería una tendencia: Omar hacía de fotógrafa, la fotógrafa número uno del porno chick, y daba una clase magistral a la gente que estaba ahí, y había una modelo que era Anabel Varela, que era una chica muy voluptuosa, con mucha curva, medio amazona, y ella hacia todo un desnudo… Y después con Omar ya nos reencontramos con El drac de Miuka. Y ahí, claro, es creación, porque irte a escribir pensando en alguien, pensando en los personajes, es buenísimo. Ya tenerlos, saber hasta dónde llegan, adónde van.

Y una anécdota que me parece que es una devolución: cuando yo llegué a Rosario en el 2020 a filmar Reina Hormona había en la Taboga, en el aula más grande, todo un círculo de sillas donde estaban todos esperándome, todos sentados, y cuando legué ahí me dieron un aplauso, un recibimiento, un calor, que eso no me había pasado nunca en mi vida, y de eso no hay registro, no hay nada, ¿entendés? Era lo que llevaré por siempre en mi corazón. Esa entrega que hay en Rosario con los artistas, con los que formamos esta peña, con esa entrega que tienen, con Omar, Sebastián Tiscornia, Mauro Guzmán, Germán Geminale, Adriana Jaworski, Amarú Bellydance, Daniela Ponte, Oscar Mario Zanabria Rosso, Raúl Marciani, Marzia Echenique, y muchos otros.

Fotograma de Reina Hormona

Me parece que es interesante que los dos sean dramaturgos. Llegan a la película como actor y director, pero desde la dramaturgia. Por eso quería saber cuál era la idea de cada uno respecto de lo que es el cine, de lo que buscan en él más allá de esto, de ejercitar la virtud con lo que a uno le mueve las tripas.

Omar– Yo soy esencialmente actor de teatro, rechazo muchos trabajos en cine porque no es una técnica que yo domine y que me guste, que me sienta gratificado con la actuación cinematográfica. Para el cine la actuación es muy difícil, porque está todo el tiempo supeditada a la técnica. Uno tiene que empezar a actuar en frío delante de una cámara, con todos los técnicos al rededor que te toman medidas, de luz, de distancia. Es muy difícil concentrarse para el actor en el cine. En el teatro es otra cosa, uno se mete adentro del escenario y de la obra y ahí está creando una realidad que no se interrumpe ni se ve afectada por ninguna cuestión técnica. A mí me interesa mucho también el trabajo de Enzo como dramaturgo teatral. Él ha estrenado acá en Rosario varias obras de teatro que son muy importantes, muy interesantes. La primera que recuerdo es Dark Room, una obra muy muy buena, también creación de Enzo, trabajando dentro del tema de la erótica. Fue una creación que cuando la vi me quedé, también, deslumbrado. Después ha hecho otras cosas. Ahora no me acuerdo los títulos… Trash… ¿Cómo es, Enzo?

Enzo– …Trash en Venus; Radioactiva; Erosiones; Úrsula Constantinopla y su perro Cúspide; El Paraná y sus bagres; Mosquitas muertas; La cuna ausente.

Omar– Eso, que son obras alucinantes. También tiene mucho de ciencia ficción, de un tiempo utópico donde la humanidad está en un estado muy especial. También me interesa la dramaturgia de Enzo desde el punto de vista del teatro, además del cine. Por eso que me preste para trabajar con él en cine, que no es una técnica que yo domine mucho, es porque me apasiona lo que él hace. Confié en que si yo trabajaba para él en cine las cosas iban a salir bien, y así fue, porque hasta ahora lo que podemos ver en El drac de Miuka y Plastic Attack son producciones muy buenas.

Enzo– Bueno, gracias, yo lo hago porque si no, no sé, no podría vivir. A mí en la pandemia me ha salvado Reina Hormona, estar editando Reina Hormona, meterme ahí y pasarme horas –y todavía sigo– riéndome, emocionándome. Lo hago para gente como Omar, que disfruta lo que yo puedo ofrecer de mis historias, lo hago para esa gente. Sé que hay gente que lo va a disfrutar. Y el cine lo creo como algo que no va a morir nunca. Yo, por ejemplo, en casa no me puedo concentrar mirando películas, es una cosa que me desconcentro, no sé, por lo que sea, y entonces necesito la oscuridad del cine y ese rito, ¡ay, es tan emocionante! La última que fui a ver fue La voz humana, de Almodóvar. La vi con barbijo, todo un tema también, porque con gafas no puedo usar el barbijo porque se me empañan.

¿Cómo encaran el proceso de reducción de múltiples ideas a un universo limitado, una película en el caso de Enzo y un personaje en el caso de Omar? O sea, ¿cómo hace cada uno, desde su lugar, para reducir?

Enzo– Reducís poniendo lo que vos crees que es mejor. Eso. Por ejemplo, en Reina Hormona, yo le estoy dando en el montaje y cada dos días me levanto y me voy a la compu y miro ese pedacito que acabé de retocar dos días atrás, y veo si ya no le hago más nada. Es así hasta que uno dice no, no, no se puede tocar, ya está. Todavía estoy haciendo pequeñas cositas, o sea que todavía se está puliendo para que después uno, por lo menos hasta ese momento, uno diga que ya está. Bueno, en un momento la tenés que dejar ir, porque si no podés estar haciendo una obra toda tu vida, cambiando…

Se puede reducir hasta que desaparezca…

Enzo– Por eso lo que me parece muy importante es que todo sea muy original en cuanto a la creación, que la música la haga un músico, que el texto también sea original, que los objetos también sean creados, el vestuario; que sea todo una obra de artistas. Ahí está dado. Creo en eso.

También querés que las actuaciones las hagan actores…

Enzo– Algunos no son actores. Pero hay problemas, porque en Reina Hormona tuve que evitar algunas pequeñas escenas, tuve que quitar algunas intervenciones de gente que no maneja el papel, y claro, una cosa es que te metas en la película y veas las extravagancia de la actuación y los personajes, pero otra cosa es que digas: “a éste se le nota que lo está diciendo, no es que le sale de dentro”. Ahí tengo que sacar eso, si no se caga toda la película.

¿Omar, y a vos esto que hablábamos de la reducción, desde lo actoral cómo lo ves?

Omar– Para mí es un grave problema el tema de la duración de la obra. Por ejemplo yo estoy haciendo una obra que es una adaptación, entonces recopilo mucho material, escribo algunos textos que se incorporan al libreto, pero después, cuando tengo todo, veo que tengo una duración de tres o cuatro horas. Entonces tengo que hacer una reducción, tengo que seleccionar las cosas más importantes, porque el público, sobre todo el público rosarino, está acostumbrado a ir al teatro para ver obras de una hora, una hora y media de duración, más no, más ya le resulta plomizo. Por ejemplo Peter Brook, en el Festival de Teatro de Buenos Aires, trajo Mahabharata, que duraba 6 horas. Y se hacen obras más extensas, pero acá hay que reducir todo a un formato de una hora, una hora y media. Entonces, cuando tengo todo el material, tengo que ir seleccionando y cortando partes, porque con todo el dolor del alma hay escenas que me gustaría que estuviesen pero no se puede por la extensión.

Me parece bien que hables de esto de la duración, porque en tus películas (las que pude ver) hay de alguna manera una condensación que modifica la percepción del transcurso del tiempo, ¿no?

Omar y Enzo– Claro, claro.

Enzo– Aprovechar mucho el tiempo. Y otra cosa que, hablando de la duración, nosotros como argentinos viste que somos pausados para hablar, tomamos nuestros silencios, nuestro tiempo, y acá en España es todo lo contrario, es todo pa pa pa pa pa, es otra energía, entonces es como una mixtura, hacemos una mezcla de idiosincrasias, ¿no? Porque somos rosarinos que hablan con el tú e intentando no comerse la s, y entonces yo le tiro un poco más de caña al ritmo en la edición de la película, le doy un poco más de caña para que la gente de aquí lo reciba con más acción.

Y que se pueda entender claramente lo que se dice.

Enzo– Del ritmo que le dé también depende el darle una intención al espectador.

¿Cómo consideran el valor del silencio?

Enzo– El silencio es seducción. A mí me va por ese lado, cuando veo un personaje que está en silencio, hay una seducción, y también es mirada, hay otro lenguaje, es ver que el mundo que está viviendo en ese momento el personaje puede ser el de un anciano postrado en una cama como puede ser alguien atado en un mueble de bondage.

O alguien que se niega a responder, por ejemplo.

Omar– Yo estoy trabajando últimamente mucho, en el teatro, con los silencios. Porque siempre se pensó que en el teatro (y bueno, en el cine también) lo que más se leía era la palabra, pero ahora estoy teniendo más en cuenta los silencios que los textos. Me parece que el público lee también mucho donde no hay un texto explícito.

Enzo– El diálogo te lleva a lo que se está diciendo, tiene que ser interesante, porque el poder de la palabra, del significado del texto, te puede elevar. Es muy fuerte lo que se dice, hay que ir con cuidado.

Los dos me están diciendo que el silencio vale oro.

Enzo– Sí, se necesita. En una película se necesita, en Reina Hormona hay momentos que son una revolución en los diálogos y vas hasta un éxtasis, y entonces viene el “¡ahhh!, viene el silencio, o la parte musical, que te lleve, que te haga descansar de eso, para volver otra vez a lo otro, y así. Jugar todo el tiempo. Un sube y baja que me gusta.

¿En clave de qué, con que disposición les gustaría que fuera vista Reina Hormona?

Omar– A mí, por ejemplo, además del tema de las hormonas de la felicidad, que es lo más importante dentro del film, algo que me interesa muchísimo y que me gustaría que el público lo capte, es el tema de la comunidad gay o la comunidad LGTB, ¿qué va a pasar una vez que esté asumido del todo por el sistema?, ¿qué va a pasar, por ejemplo, con el tema de los geriátricos? Es el tema fundamental de Reina Hormona, que transcurre en un geriátrico para la gente de la comunidad gay.

Enzo– Es una casa de acogida 

Omar– Como dice Enzo, y me parece que ese es un tema muy importante (así como el cupo laboral), este tema de qué va a pasar cuando esta generación gay envejezca y dónde van a ser acogidos, tratados, protegidos, ¿no? Que es algo hasta ahora impensable para la sociedad, porque hasta ahora no se les ha ocurrido ese tema. 

Enzo– Cuando sos anciano o anciana tenés que volverte al armario.

Omar –También me gustaría que el público hiciese una lectura desde ese ángulo.

Enzo– En la película hay una comedia, y también es tragedia, así que podés reírte, y llorar también. Disfruto cuando el espectador siente como un orgasmo. Sale y le ves la cara como de haber tenido un orgasmo. Ese es mi objetivo, lo que deseo con todo lo que hago, un orgasmo visual, auditivo que te ponga la piel de gallina y que te agarre y digas “ufff…” Y que te ponga incómodo, también.

Que nadie pase en vano frente a tu obra.

Enzo– Después de tanto trabajo de todos y todas, qué feo que les resbale. Lo peor.

Omar también aspira a que sea leído en clave de defensa del colectivo LGTB, desde ese grupo, aunque a mí me parece que lo que están haciendo ustedes es pintar el mundo desde ese lugar.

Enzo– Esto tiene que tener una lectura que no tiene que ser con la mirada de la heteronorma. Hay que entender que no todos vivimos con la heteronorma. La heteronorma es lo que está más establecido porque es mayoría, hoy en día todo se está yendo mucho más hacia ese lado, todo. Por eso en la casa de acogida de Reina Hormona no te vas a encontrar con un geriátrico tipo Años Felices. Va a haber felicidad pero va a haber libertinaje.

Decía que desde ese lugar de ustedes están haciendo algo que aspira a una universalidad.

Omar– Sí, que aspira a un cambio, ¿no? A un cambio en mostrarnos y mostrar, a que la gente se identifique, por más que vos no seas de la comunidad, todos tienen, creo, algo del drac [dragón en catalán] de Miuka, algo de los personajes de Plastic attack. O sea que va con un mensaje, yo creo que va con un mensaje positivo, de cambio, de aceptación de un mundo mejor.

Yo hace dos o tres años leí varias notas que aparecieron en internet acerca de que en los geriátricos de los Países Bajos se estaba implementando un sistema de relacionar visualmente a los viejos y las viejas de los geriátricos, para establecer lazos entre ellos y para que pudiesen tener sexo sin ocultarse, sin perseguirse. Estos eran geriátricos heterosexuales, y decía el artículo que había resultado muy positivo este tipo de implementación, porque, por ejemplo, los viejos y las viejas necesitaban menos medicamentos desde que tenían relaciones sexuales.

O a partir de que se aceptaban, de alguna manera.

Omar– Claro, justamente, se aceptaban. Entonces, también en Reina Hormona se da eso de que la hormona de la felicidad no es un patrimonio solamente de la gente joven, de la gente más activa. Los viejos también tienen su sexualidad, las viejas también. Y la gente trans también tiene su sexualidad. Eso es muy importante, y en Reina Hormona se tratan todos esos temas y se trata desde la especulación, en el sentido de que hay gente muy poderosa que utiliza las hormonas de los viejos para venderlas y suministrar a cierta clase social. Me parece genial que se trate de algo muy importante dentro del tema de la sexualidad en la tercera edad.

¿Hay geriátricos LGTB?

Omar– Que yo sepa en México hay uno.

Enzo– Había uno. Una trans mayor que había fundado una casa así, como para gente mayor, algo así. Pero no hay nada oficial.

Ahora va a existir uno desde la ficción, en Rosario.

Omar– Por eso es que el tema de Reina Hormona es tan importante.

Enzo– En un sitio así es donde me gustaría acabar a mí.

A mí también.

Ficha técnica de Reina Hormona:

Actúan: Omar Serra. Lisette Ann Belen. Damián Le Diable. Mauricio Aguil. Diego Ullúa. Bibiana Blason Jahn. Carolina Boetti. Laly Rolón. Sebastián Tiscornia. Mauro Guzmán. Germán Geminale. Adriana Jaworski. Amarú Bellydance. Daniela Ponte. Oscar Mario Zanabria Rosso. Raúl Marciani. Marzia Echenique. Lisandro Quinteros. María Caila. Andrea Boffo. Alex Campá. Augusto Zürcher. Marcelo Díaz. Elektra Trash. Brigitta Lamoure. Albert Infante. Lucas Rivero. Francisco Caverzan. Nicolás Costantino. José Malé Franch. Leandro Barticevic. Pablo Ruiz Díaz. Nacho Estepario. Griselda Montenegro. Carola Cardinale. Diego de Bonis. Carmen Russo. Antonella Basualdo. Marcela Miranda. Nadina Abdala. Darío Casasa. Nadin d’Lorenzo. Ulises Fernández. Dirección de Arte y Vestuario: Irene Inés Depetris. Maquillajes y Peinados: This is Art 44. Diseño y Técnica de Iluminación: Marcelo Díaz. Música Original y Postproducción de sonido: Rodrigo Albornoz. Gráfica: Franco Rasia. Asistencia de dirección: Alex Campá. Asistente de arte y vestuario: Amaru Lucca Maye. Ayudante de arte: Francisco Mandon. Asistencia Iluminación: Ulises Fernández y Mauro Cappadoro. Cámara, Montaje, Guión y Dirección: Enzo Monzón.

Agradecimientos ARTE: Luis M. Depetris. Susana Galetto. Reneé Galetto. Dra. Silvia Fanuchi (Laboratorio de análisis) Gloria Celina Paximada (Plantas) Vivero LA MIRANDA JARDIN. Rodolfo Hachen. Jonatan Castro (muebles bondage) CASTRO EL SUCIO. Esculturas José Vivas Agradecimientos VESTUARIO: Verónica Valzano (vestuario Princesa y Reina escena final) María Sol Randisi (vestuario extravagantes) y Gigí Clair. Darla Trash (Vestido Elektra) Ramiro Sorrequieta. Jorge Sandoval (Vestuario Princesa escena comienzo y Queers) Diego Achával (vestuario Nurse Machine), Gioia Fashion Handmade (vestuario Albert Infante) Utilería y vestuario: Implementos de enfermería: Rosita Mastrizzo y Jeremías Ponte, AGRADECIMIENTOS: Isabella Aquino. Yahir Aquino. Francisco Segovia. Saori Marini Uturbey. León Nagual Uturbey. Fernando Romero de Toma.

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